Se cuenta que, en 1773, Manuel Martínez y Sebastián Coronado hallaron una veta de plata. De tal suerte que se les atribuye el mérito de haber encontrado las minas de Catorce. No obstante quienes fundaron la comunidad de Real de Catorce fueron, en 1778, Bernabé Zepeda y Patricio Cuello. Desde aquel mismo año le fue asignada la denominación de “Real de Nuestra Señora de la Concepción de Guadalupe de Álamos”. Apenas un año después, fue alterado el nombre para quedar en Real de la Purísima Concepción de Catorce” y una vez completada la Independencia del país, el lugar fue llamado simplemente como Catorce.

Por su riqueza en metales preciosos, esta comunidad potosina creció rápidamente. La fama del lugar como una próspera población minera se extendió por todo el territorio nacional. Este fue un periodo de gran provecho para Real de Catorce: se dio inicio a la construcción de la iglesia parroquial y de diversas capillas y ermitas. Sin embargo, este periodo de Jauja comenzó a declinar desde 1798, haciéndose patente una escasez de plata y otros metales preciosos.   Las labores en las minas de la localidad fueron suspendidas y la situación de los habitantes empeoró hasta grados insostenibles: el comercio local se anquilosó y muchas personas que se dedicaban al trabajo en las minas comenzaron a emigrar a otros pueblos de la región.

No mucho después llegó a Real de Catorce la ola social de la revolución comenzada en Dolores. Sin embargo, el hecho más importante en este sentido, fue el paso por ese sitio de Juan de Villerías. Años después, durante la Guerra de Reforma, Real de Catorce padeció el acoso y conflictos de liberales y conservadores. Lo mismo aconteció en los tiempos de la Revolución.

Con el paso del tiempo, el abandono del pueblo se hizo extremo. De los millares de habitantes que llegó a tener, en cierto momento solo quedaron unas trescientas personas. El atractivo que comenzó a cobrar  Real de Catorce, desde la segunda mitad del siglo XX, como destino turístico capaz de fascinar a una gran cantidad de viajeros, hizo que el lugar volviera a tener vida. En la actualidad, Real de Catorce tiene una población cercana a los 1,200 habitantes. Esta pequeña comunidad está diferenciada en tres grupos principales, los catorceños, los indígenas huicholes y los extranjeros que visitan este Pueblo Mágico. Como quiera que sea, por su cordialidad y por el cautivante ambiente del lugar, los vacacionistas tienen una experiencia única al disfrutar de Real de Catorce.